El PRI y la legalización del ejército en las calles| En pocas palabras

Opinión de: Eduardo Barrios

“Las armas nacionales se han cubierto de gloria. Las tropas francesas se portaron con valor en el combate y su jefe con torpeza” informaba al presidente Benito Juárez el general Ignacio Zaragoza sobre la memorable batalla de Puebla el 5 de mayo de 1862 donde el ejército ayudado del pueblo expulsó a los franceses. Por muchos años las fuerzas castrenses representaron con orgullo el símbolo de instituciones despolitizadas y atentas al deber nacional ante el enemigo extranjero.

Al día de ayer la cámara de diputados aprobó por mayoría la Ley de Seguridad Interior, con 248 votos a favor, 115 en contra y 48 abstenciones ahora va a la cámara de senadores y a ratificación más adelante a los congresos locales; el tema central de esta ley es dotarle de un marco jurídico al ejército y marina en las tareas civiles contra la delincuencia.

La unidad de los partidos PAN, PRD, MORENA, MC, no pudo contener la aplastaste mayoría del PRI y sus secuaces, en una discusión legislativa donde los diputados y senadores representan según las estadísticas del INE a poco menos del 40% de la población que oscila ya en los 120 millones de mexicanos.

La iniciativa de Ley de Seguridad Interior presentada en noviembre del año pasado por el priísta Cesar Camacho Quiroz tuvo desde un inicio la anuencia del secretario de la Defensa Nacional general Salvador Cienfuegos y el secretario de la Marina el almirante Vidal Francisco Soberón, de igual forma la bendición de la gran mayoría del sector empresarial.

Los argumentos de las fuerzas priistas hablan del aumento de la violencia en el país, la debilidad de las fuerzas policiacas civiles y las restricciones del ejército-marina para realizar tareas de mayor profundidad que no han permitido abatir a la delincuencia y garantizar la tan anhelada paz social.

La importante decisión de mantener a los militares atendiendo asuntos civiles o regresarlos a los cuarteles es una decisión que debió pasar por una consulta popular pues las opiniones están divididas respecto a la actuación de estas instituciones. Organizaciones como la FUNDAR Centro de Análisis e Investigación tiene contabilizadas 10 mil 404 quejas en contra de la Secretaría de la Defensa Nacional.

El Centro de Comunicación Social (CENCOS) a través de sus redes sociales difundió diversos materiales donde se observa la participación del ejército de manera politizada en favor de grupos en el poder como son los casos de: Tlatelolco en 1968, Aguas Blancas 1995, Tlatlaya 2014, Ayotzinapa 2014, Nochixtlán 2016.

Lo realmente preocupante es lo que han denunciado las más de 250 organizaciones defensoras de derechos humanos, a 10 años de la salida del ejército a sus cuarteles y la guerra contra el narcotráfico no termina. Peor aún, mandos policiacos y militares se han visto enrolados en las filas de la delincuencia organizada, se evidenció el uso excesivo de fuerza letal por parte de los uniformados y las constantes violaciones a derechos humanos. Lo que nos permite concluir que la tarea castrense técnicamente es distinta a la tarea de seguridad social y no hay preparación para ello. Resalta la pregunta entonces ¿Para qué mantener al ejército en las calles? ¿para qué darles mayor capacidad civil? ¿Por qué el PRI es el partido más interesado en ello?

El PRI impuso la agenda legislativa, es evidente que mantiene acuerdos con los altos mandos del ejército. La conjunción del PRI -el partido político más corrupto-delincuencial- y las fuerzas militares de nuestro país causa conmoción, nos recuerda ese hedor fétido de fascismo que desde Europa nos alcanza, ese olor fétido de viejas dictaduras militares latinoamericanas.

Las armas nacionales hoy el PRI las pretende llevar a la desgracia, las lleva a cubrirse de sangre de mexicanos, de desaparecidos, de muertos, de delincuencia, de política empresarial, de mineras extranjeras, de megaproyectos, de despojos territoriales, de reformas estructurales de asesinato a periodistas, de fraude electoral en el 2018. El PRI legaliza la actuación de los militares para que realicen el trabajo sucio de perros guardianes de los negocios de los imperialistas; parecen no recordarlo -aunque se cubran con bayonetas -todas las dictaduras al final caen y eso el pueblo con rabia de justicia lo sabe muy bien. En pocas palabras…

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