Brigada de familias de Veracruz halla al menos 40 cuerpos en 28 fosas clandestinas

El colectivo Solecito de Veracruz halló de 30 a 40 cuerpos humanos e identificó al menos 28 fosas clandestinas durante la primera jornada de búsqueda de desaparecidos al norte del puerto de Veracruz. “Estamos viendo muchos indicios en el área de que las fosas no están bajitas, están hondas. Al menos las hemos encontrado como a metro y medio. Están bien profundas y eso se pudo haber hecho con la ayuda de maquinaria pesada, una mano de chango, tal vez una retroexcavadora”, dijo Raúl Canaán Ramírez, cuya experiencia lo ha llevado a localizar más de 150 cuerpos en Guerrero y ahora se dedica a asesorar a colectivos.

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Ciudad de México, 14 de agosto.– Lo sabían, desde hace varios años, que en un predio adyacente al fraccionamiento Colinas de Santa Fe operaba un campo de exterminio, en el cual cazadores de humanos mataron y sepultaron a docenas de personas que ahora están volviendo a la luz por el esfuerzo de las madres del colectivo Solecito de Veracruz y su primera Brigada de Búsqueda, cuyos resultados preliminares arrojaron el conteo de 28 fosas clandestinas, en las cuales se estima hay 40 víctimas.

Lucía de los Ángeles Díaz Genao, integrante del colectivo Solecito veracruzano, acotó: “Apenas hemos trabajado en un pedacito de una hectárea y el terreno mide algo así como 10 campos de fútbol, y en ese contexto los cálculos de víctimas pueden elevarse”.

Este valle de la muerte está asentado en el área de influencia de las obras de ampliación del puerto y a unos cuantos minutos del Centro de la ciudad de Veracruz.

La Fiscalía General del Estado no ha emitido ninguna postura.

Fue en abril del 2015 la primera vez que se habló de este sitio por anónimos publicados en blogs de noticias sobre narcotráfico.

“Varios padres y madres se pusieron mal al saber esta información, pero tendrá que ser confirmada por las autoridades”, comentó en ese entonces Díaz Genao, y efectivamente Luis Ángel Bravo Contreras, Fiscal General, envió a una cuadrilla de policías investigadores que durante dos días caminaron en el área acompañando a las madres sin encontrar algo.

Ante el fracaso, en redes sociales se incrementó la información sobre este pedazo de tierra salpicado de sangre y dolor; incluso, hasta circuló un mapa en donde supuestos delincuentes arrepentidos daban cuenta de la ubicación exacta. Pero la Fiscalía ya no tomó en cuenta a las mamás. Sólo hay huesos de perro, dijo Luis Ángel Bravo.

El 20 de abril del 2015, personal de la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (SEIDO) llegó al mismo lugar con perros adiestrados que de inmediato dieron positivo en un lugar señalado por un delincuente capturado en esos días por la Policía Federal. Además de dejar en ridículo a Luis Ángel Bravo Contreras, exhumaron a cinco personas que habían sido decapitadas y que hasta el día de hoy no les han efectuado pruebas para identificarlos, pues la Fiscalía mantuvo los restos almacenados varios meses y “hace unos meses los entregaron a la Policía Científica” explicó la madre.

Pero la SEIDO también le falló, porque a pesar de que encontraron cuerpos y contaban con indicios de la presencia de más víctimas, jamás regresaron a seguir buscando. “Hicieron algo desaseado ya que en esa área recolectamos 50 restos óseos que pertenecen a esas víctimas”.

Con todo y que en Veracruz, Xalapa, Córdoba, Orizaba y Huatusco hay madres que lloran la ausencia del hijo o esposas con el alma desgarrada porque alguien evaporó a su parejas, las autoridades estatales, federales y locales pasaron por alto ese campo de exterminio y que se cree que incluso después del arribo de la SEIDO estuvo activo.

“Encontramos muchos restos que podrían ser de hace poco, cosa de meses”, explicó Raúl Canaán Ramírez, de “Los Otros Desaparecidos de Iguala”, quien viajó de otro estado a dar el apoyo que las autoridades veracruzanas han negado.

Así, las reuniones mensuales que sostiene Luis Ángel Bravo Contreras con los colectivos quedaron en una mera farsa ante la aparición de este complejo funerario clandestino ubicado en las goteras del puerto jarocho. Lo sabían. Las autoridades veracruzanas estaban alertadas de este predio, y con todos esos antecedentes, no hicieron nada por desenterrar sus muertos. Adoptaron el papel del avestruz.

Con información de: http://www.sinembargo.mx

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