En pocas palabras… La martiniana y los migrantes

Por: Eduardo Barrios

En el 2016, el artista Hernán del Riego con el grupo musical La Bola, dieron a conocer al mundo una versión peculiar de La Martiniana escrita por el maestro Andrés Henestrosa oriundo de San Francisco Ixhuatán.
“Qué migrante no sueña, qué migrante no está permanentemente de puntitas, sigiloso vulnerable, esperando de puntitas, queriendo ver más allá algo que le diga que sí va a llegar, adivinando las señales, qué migrante no sueña esperando, las horas los días lo años, de puntitas, asustado” Hernán en esa introducción habla en defensa de los migrantes mexicanos y en particular oaxaqueños que en estadísticas son una gran cantidad en Estados Unidos y que hacen una de las mejores fuentes de ingresos para las familias de nuestra nación. Y es que el maestro Henestrosa con su inteligencia escribía de la realidad, los istmeños cercanos a la frontera sur de nuestro México conocen de lo que hablan.
La Patrona, una comunidad de los Reyes, Veracruz se volvió legendaria. Por un grupo de mujeres que desde hace 23 años en el 2018 se encargaron de dar comida a los migrantes centroamericanos en el paso de “La bestia” el tren cargado de migrantes a sus espaldas por esa comunidad. Más de 300 migrantes se arriesgan a sacar la mano peligrosamente a la velocidad acostumbrada de La bestia, ellos sabían que en esa hora mujeres alzan sus manos con bolsas de agua, de tacos, de tortas, de cosas para que puedan sobrevivir; y en el instante en que logran conectarse con cada una de esas 14 mujeres dicen “Gracias madre”, no las conocen pero saben que ellas mismas esperan que alguno de ellos puedan ser quien salve, cuide o ayude a aquellas madres mexicanas que con dolor tuvieron que darles la bendición a sus propios hijos que no tuvieron opción más que emigrar.
En México, durante largos años los migrantes han pasado por miles. La precariedad a la que las propias políticas neoliberales del imperialismo gringo han hecho sufrir a las naciones de centro y sur de nuestro continente, hace inevitable buscar que los trabajadores busquen “vivir mejor en EEUU” el sueño americano.
Desgraciadamente para la socialdemocracia y el reformismo mexicano en el poder, el imperialismo convirtió a los migrantes en un botín electoral, doblegaron a AMLO y al nuevo grupo en el poder, les hicieron militarizar el sur del país; tal es el caso que ahora somos la frontera de retención de Estados Unidos. Los empresarios, los ricachones de México prefirieron adoptar las medidas de Donald Trump para no sacrificar sus ingresos con la amenaza de los aranceles, habría que estar claros que el aumento de los aranceles recaería en los bolsillos de los trabajadores y no de la ganancia de los empresarios mexicanos.
Ironizando, en próximas actividades coercitivas para los trabajadores del centro del país, habría que detener a los ciudadanos del Estado de México que diario emigran a la Ciudad de México a laborar. En pocas palabras…

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