La Guelaguetza, jugoso negocio de empresarios

En Oaxaca, la Guelaguetza es el negocio y el folclorismo de los empresarios. Tienen su origen en 1932, por órdenes del entonces gobernador Francisco López se celebró una “fiesta racial” en conmemoración de los 400 años de haber sido nombrada ciudad la capital y también beneficio de los empresarios del centro de la ciudad ante los cuantiosos daños del temblor ocurrido un año anterior. La Guelaguetza nace del interés económico de algunos empresarios, pero que ha sido vendida a la sociedad en su conjunto.

Con bombo y platillo el gobernador Alejandro Murat ha anunciado las festividades de este año y se proyectan ganancias por 310 millones de pesos; toda la ciudad está siendo remozada para recibir a los visitantes.

Es en el marco de la Guelaguetza han salido a relucir con mayor crudeza las contradicciones de clase y la inoperancia del gobierno de Alejandro Murat. 6 meses de gobierno han pasado y existe una larga lista de mesas de diálogo con los diferentes sectores y organizaciones sociales que no han sido atendidos por el gobernador. El gobierno del estado simula diálogo con el movimiento popular, pero en los hechos no resuelve sus demandas, pero si las de los empresarios.

Maestros, colonos, estudiantes, amas de casa, profesionistas, campesinos, etc., organizados y no organizados han ocupado las calles infinidad de veces en lo que va d

e estos seis meses y solo se administran los conflictos de cara al 2018.

La simulación de diálogo es una política de Estado a nivel nacional y que se aplica exactamente igual en Oaxaca. Por su parte los medios de comunicación locales se han plegado a denostar cualquier acción de movilización que se produce en vísperas de la Guelaguetza, se atiza el linchamiento a cualquier organización o sector que sale a las calles.

La organización de la Guelaguetza ha sido incluso motivo de movilizaciones al haber dejado fuera a las delegaciones del Istmo y la Costa, como representativas de la entidad, esto como un síntoma de las contradicciones existentes por el botín económico y político que significa.

Los representantes del gobierno han tratado por todos los medios de mediatizar y dispersar las movilizaciones, lo importante para el PRI en Oaxaca es salvar la coyuntura que representa políticamente la Guelaguetza, sin embargo, se prevé que una vez terminadas las festividades vuelvan a retomar una posición dura hacia las demandas del pueblo.

Es en ese contexto que celebrarán esta “fiesta” estatal, agridulce celebración, donde la pequeña burguesía y burguesía disfrutarán y se llevarán ganancias, en tanto que la clase de los proletarios ocupará sus puestos de trabajo para ganarse el pan de cada día.

Contrario a ello, los profesores preparan la Guelaguetza Magisterial Popular que es financiada por las bases sindicales, en donde la convivencia y camaradería resaltan, es una fiesta popular totalmente gratuita, donde se mezcla la cultura y la lucha. Donde se olvidan las diferencias política-ideológicas por un momento, se hace tregua.

Es así que llega el mes de julio, seis meses han pasado y ni la Guelaguetza podrá ocultar las contradicciones de clase existentes en Oaxaca y todo el país.

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