Llanero Solitito ¡Hasta siempre compañero! RICARDO ROJO

 

Llanero Solitito ¡Hasta siempre compañero!

RICARDO ROJO
04/03/2019

Conocí a Enrique Cisneros Luján, El Llanero Solitito, durante los años en los que realicé mis estudios en la normal. Corrían los años setenta y me encontraba a El Llanero Solitito en cuanta marcha, plantón, mitin, huelga o presentación que acontecían por aquellos tiempos. Sorprendían su energía, valor, convicción y creatividad que mostraba solidariamente en todos los actos de protesta en los que el compañero presentaba su arte revolucionario. Hacía gala de un discurso profundo, rico en recursos artísticos y filoso como la daga.

En la Escuela Normal Superior de México, cuando se presentaba en el auditorio “Rafael Ramírez”, junto a otros de sus camaradas del CLETA (Centro Libre de Experimentación Teatral y Artística), solía decir “ya pertenezco al inventario de la Normal”. Siempre lo vi activo, militante, callejero, barrial, activista, “artista proletario”, como él se autodefinía.

Al comienzo de sus actos clamaba: “¡No se confundan!, yo soy el Llanero Solitito, y no el Llanero Solitario. Aquel anda con Toro y con plata y yo ando sin toro y sin plata”, para luego lanzar su frase de presentación: “¡Muuuuuuuy bueeeeeenos díaaaaaaaas; tengan todos los señoreeeees, las señoraaaaas, los chavooos, y las que por su desgracia y gusto sigan siendo señoritaaaaas, a quienes les vamos a hacer un trabajito…de teatro, cuento y poesía!”.

La historia del Llanero viene de la lucha estudiantil y popular de 1968. Él estuvo en la Plaza de las Tres Culturas en medio de la metralla que los militares dispararon aquella noche ¡Se salvó de milagro! El Llanero platicaba que esa noche lo marcó para siempre y lo marcó también el trabajo de su hermano Luis Cisneros, un magnífico dramaturgo comprometido con las luchas sociales y formador de grandes personalidades del mundo artístico.

Cuando El Llanero platicaba su historia, decía siempre en tono burlón, que él era “una gente buena”, hasta cuando “conoció a Marx”. Otro suceso que marcó su vida, fue el regañó que le soltó el ingeniero Heberto Castillo, el día que fue a visitarlo a la prisión de Lecumberri, cuando Enrique le platicó que se fue de hippie a un viaje de año y medio “en un coche destartalado, por varios países de América Latina” y que el ingeniero lo miró y le dijo: “¿Y?”; un cuestionamiento contundente, que lo llenó de vergüenza (https://www.rompeviento.tv/?p=51400).

La formación política-artística del compañero Enrique Cisneros estuvo acompañada no solo de Carlos Marx, también lo acompañaron durante su vida Darío Fó, Carlos Jiménez, Lolita Lebrón, Otto René Castillo, Felipe Galván, Leopoldo Ayala, Hernández Delgadillo, José de Molina, Judith Reyes, y una gran cantidad de colectivos de música y teatro como Tecolote, Fantoche, Los Nacos, Los Mascarones, Zumbón, Los Zopilotes y Saltimbanqui, con quienes fundó el histórico CLETA que sobrevive en medio de las tempestades y la represión desde el año 1973.

Comentaba también el compañero Llanero, que CLETA no tenía razón de ser si no se fundía con las luchas sociales y revolucionarias. Por eso lo conocimos trabajando muy fuerte en las escuelas y facultades de la UNAM, del Politécnico Nacional, Chapingo, en las Escuelas Normales Rurales, en la huelgas históricas de la Ford, de los trabajadores de Pascual, del STUNAM, en el nacimiento de la CNTE, la Conamup, la CNPA, la OCEZ, la COCEI, la UPVA-28, el glorioso Campamento 2 de Octubre de Iztacalco, las luchas guerrilleras de los años 70, el EPR, y por supuesto la novedosa lucha armada “de masas” de los compañeros del EZLN, y la solidaridad internacionalista militante con los pueblos cubano, boliviano, peruano, colombiano, nicaragüense, guatemalteco y salvadoreño. El trabajo comprometido y de clase del compañero Llanero Solitito, merece un reconocimiento público y combativo de todo el movimiento social y revolucionario del país.

Recuerdo, como si fuera hoy, los programas artísticos de los domingos en el bosque de Chapultepec, en La Casa del Lago, donde el Llanero y su CLETA brindaban a miles de personas durante muchas horas, música, poesía, teatro, charlas, películas, conferencias y adonde acudíamos activistas de todos los sectores a propagandizar nuestras luchas, con micrófono abierto, y “a botear” para reproducir volantes, poder comprar las tortas y pagar los pasajes; hasta que los soldados del Estado Mayor Presidencial entraron en 1996 a Casa del Lago, destruyeron y se robaron las pertenencias del CLETA. El Estado mexicano y los funcionarios de la UNAM pretendieron liquidarlos, criminalizando el trabajo artístico de El Llanero y CLETA. Toda la vida de El Llanero estuvo llena de alegría y combate revolucionario. Lo recordaré con el compromiso de continuar su obra proletaria, así como estoy seguro, lo recordarán quienes trabajaron con él y disfrutaron su compañía. Recientemente, en febrero pasado, en su muro de facebook escribió algo parecido a un epitafio: “Acabo de cumplir 71 años, más de 50 de ellos en el movimiento social, siempre desde la trinchera de la independencia. Me siento pleno pues creo que, aunque sea un poquito, he contribuido a enterrar esa larga noche capitalista que han dado en llamar neoliberalismo y que en México se agudizó a partir de 1982. Por mi parte han sido 50 años de lucha y más de 35 de laborar desde las trincheras de “la dignidad y la resistencia”. (…)

«Aunque tengo 71 años de edad, todavía me siento productivo y me propongo ir hacia el Mictlán siendo el mismo “loco soñador” que fui cuando tenía 20 años.”. Comparto la idea del Llanero en su definición por la vida: “Somos como el maíz, en cada grano una vida, abriendo surcos, para la revolución”.

ricardorojo7819@yahoo.com.mx

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