Oaxaca, la solidaridad en tiempos de tragedia | En pocas palabras…

Por: Eduardo Barrios (18/septiembre/2017)

La tragedia.

La noche del 7 de septiembre a las 23:43 horas se registró un sismo de magnitud 8.2 en escala de Richter según el Servicio Geológico de los Estados Unidos. Este sismo dejó a más de 2 millones 300 mil damnificados de Oaxaca, Chiapas y Tabasco; con 90 víctimas mortales contabilizadas hasta el momento según las cifras del gobierno federal.

La misma noche del sismo el gobierno, las instituciones políticas, los empresarios, las organizaciones civiles-sociales comenzaron a llamar a la solidaridad, todos los problemas políticos-económicos del país se olvidaron en ese momento ante la tragedia, pero cada quién da la solidaridad a su propia forma.

El papel del Estado, Los partidos políticos y los empresarios.

Minutos después del sismo el presidente Enrique Peña Nieto anunciaba todo el apoyo a las víctimas, en la mañana ya se encontraba en el Istmo con el gobernador Alejandro Murat y la Secretaría de la Defensa Nacional. Ante las víctimas se prometió ayuda inmediata, pero las necesidades ante la tragedia son mucho mayores a lo esperado por el equipo de Estado. Dos días después los secretarios de Estado ya se encontraban en varias comunidades ofreciendo ayuda, el gobierno estatal anuncia folios para recibir la ayuda en reconstrucción de viviendas.

Las personas damnificadas aún se encuentran desesperadas, la ayuda se partidizó, se descubrieron toneladas de solidaridad en casas de funcionarios y se entrega a colonias de sus bastiones partidarios, lo que enfureció a los damnificados. La peor de las situaciones fue cuando el Senado del país abrió una cuenta para recibir donativos para los damnificados, de risa y sin credibilidad pocos han depositado a la cuenta de los senadores que se vuelven cínicos cuando bien ellos pudieran donar sus gigantescos salarios para las víctimas.

La Secretaría de la Defensa Nacional llama a los damnificados a que se vayan a los refugios, pero nadie lo quiere hacer, no hay seguridad ni garantía de que no se roben lo poco que les quedó.

La reacción de los empresarios no fue de primera, en su mayoría los empresarios afectados tienen seguros que les garantizan la reconstrucción de sus negocios, y los demás empresarios realizan aportaciones limitadas o directamente a los centros de acopio del Estado.

La Secretaría de Hacienda y Crédito Público anuncia que hay 9 mil millones para aplicar en caso de desastres, la pregunta sería, ¿Por qué habiendo un fondo de desastres el gobierno le pide al pueblo dinero y solidaridad en especie? ¿Por qué no se utiliza el dinero que se les da a los partidos políticos para solidarizarse con las víctimas? Ante la tragedia se lucra en exceso políticamente, la impresionante campaña de spots en los medios de comunicación donde aparece la imagen del gobierno, el mismo que horas antes había sido repudiado, se le quiere limpiar la cara, pero es imposible.

La tragedia no hará olvidar que es el mismo Estado y sus políticas las que generaron estas consecuencias del desastre. No solo el sismo afectó a los pueblos, también las lluvias torrenciales de los huracanes días antes ya habían tenido víctimas en otras partes de Oaxaca, teniendo que declararlas zonas de desastre. Existen consecuencias graves debido a la falta de políticas ambientales y de infraestructura social adecuadas. El exceso de contaminación proveniente de las grandes industrias del país y el mundo genera un cambio climático que afecta a todos, pero en su mayoría a los pueblos, la educación ambiental es nula porque no genera ganancias. Desarrollar infraestructura social que garantice mejores viviendas capaces de resistir embates de la naturaleza no es una opción porque no generan ganancias.

La solidaridad social

El pueblo de México se ha caracterizado por ser de lucha y solidaridad, ante la tragedia recordamos que la única forma de salir adelante es estando unidos, nadie se ha negado a dar donativos o ayuda en especie, todos desde diferentes latitudes han demostrado que cuando un hermano se cae entre todos lo levantamos.

Las organizaciones civiles, sociales, estudiantes organizados, organizaciones no gubernamentales, intelectuales, artistas, deportistas, familias enteras, pequeños comerciantes, etc. todos han sido el puente para organizar la ayuda y entregarla directamente a los damnificados, sin intermediarios y sin condicionamientos, sin salir en fotos y videos, porque el día que nosotros necesitemos de ayuda tenemos la seguridad que solo el pueblo ayudará al pueblo, sin miramientos, ni medias tintas. En pocas palabras…

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